
Mi nombre es Sergio Martínez, soy de Getafe (Madrid) y descubrí el karate a los once años gracias a la influencia de mi hermano, además de compañero en este viaje. Desde aquel primer día supe que este arte marcial no era un simple deporte: era un verdadero camino de vida.
Tuve el privilegio de iniciarme bajo la enseñanza de Antonio Estévez Vázquez, entonces seleccionador nacional de katas. Su forma de enseñar y su exigencia técnica marcaron profundamente mis primeros pasos en el tatami. Entrenar con él no solo me permitió adquirir una sólida base en el estilo Shito Ryu, sino también comprender el valor del respeto, la humildad y la constancia.
En 1990, con 14 años de edad, conocí a Antonio Oliva Seba, quien se convirtió en mi entrenador de kumite de competición y en un referente clave de mi carrera. Antonio, reconocido internacionalmente como coach mundial y referente del karate moderno, me enseñó a entender el kumite no solo desde la perspectiva técnica, sino también táctica, algo que en aquella época pocos entrenadores abordaban.
"Para mí, el tatami siempre ha sido mucho más que un espacio de entrenamiento: es una escuela de vida, un lugar donde se aprenden valores, se superan límites y se forja el espíritu."

Sergio Martínez

